domingo, 5 de junio de 2022

Aitana Tour 2022



Toda historia tiene un comienzo y el de esta fue la correspondencia que tuve con Pedro Arenas por apuntarse en su momento conmigo, sin titubeos, a la Amstel Gold Race cuando se lo propuse. Unas semanas después cuando me dijo que se había apuntado a esta aventura, le eché un vistazo rápido y me inscribí. No me arrepiento en absoluto, ha sido una bonita experiencia.
 
La zona en la que se desarrolla, la Sierra de Aitana, es ideal para la práctica del ciclismo: carreteras buenas, poco tráfico, buen clima, puertos y subidas numerosas y paisajes de mucha belleza. No es de extrañar que muchos equipos ciclistas elijan este sitio para sus entrenamientos. Van der Poel es un habitual de la zona por decir alguien que es muy conocido actualmente. 

Esta marcha tiene que servirnos de preparación para el plato fuerte de 2022, la Marmotte, que es de una exigencia mucho mayor pero 'esto' ha venido bien como piedra de toque para calibrar la evolución de nuestro estado de forma. Por mi parte no me quejo, ha sido positivo el día y me ha dejado muy buenas sensaciones.

En cuanto al viaje y toda la logística aparejada, mejor imposible. Pedro ha hecho que todo fuera fácil, buscando hotel, poniendo el coche, el portabicicletas y sobre todo, el buen humor en cualquier momento del día. Un crack de la intendencia. En nuestro coche venía además José Pardo, el 'juvenil', que con 67 años no está dispuesto de ninguna manera a abandonar este bonito mundo de la bicicleta y por lo que hace y los planes que tiene, le queda cuerda para rato.
 
Como la salida era temprano, a las 8:00, decidimos hacer noche allí y nos hospedamos en Alfaz del Pi, un pueblo a pocos kms de Callosa d'en Sarriá, en un hotel que estaba bastante majo y cómodo. Para cenar fuimos a la pizzería 'For U'. No logro entender muy bien el sentido del nombre pero así era. Hubiera tenido sentido For You, For Us, pero For U... De cualquier forma cenamos muy bien, buenas ensaladas y mejores pizzas. En mi caso además cayó una pinta goooorda. Qué rica!
 
-Venga, a la cama, que mañana se madruga,.. No eran las 5:30 y el 'ratón' de Pedro ya estaba moviéndose para allá y para acá en la habitación, cómo que no lo conozco ya. Al poco bajamos  al comedor para tomar un desayuno algo 'arrebatao' pero bueno, enseguida nos ponemos en marcha para ir con el coche hasta el punto de salida en Callosa.

Aquí es cuando vienen los nervios primero con la cartera de Pedro ¡¡¡extraviada!!! Llamando al hotel, pensando dónde la ha podido dejar, buscando por bolsas,... un 'marrón bueno' pero afortunadamente con final feliz porque de pronto -tachán apareció por una mochila. Buff, menos mal. Luego, el siguiente problema, allí con las bolsas de los compañeros que tenían que venir de Murcia y que se hace la hora y no vienen, y no vienen,...pfff, hasta que por fin, faltando diez minutos aparecieron. Con prisas les damos las bolsas del corredor y demás y llegamos justitos al chupinazo de salida para salir los últimos, bueno casi, porque ya sabéis quienes fueron los últimos últimos.

Salir desde el fondo de la parrilla tiene sus cosas, por un lado hay muchos que van despacio, demasiado despacio, por otro, como vas pasando grupos y grupos de ciclistas te crece el ánimo y eso es bueno. Pero el balance yo creo que es perdedor pues hasta que encuentras el sitio que te corresponde has perdido minutos importantes que será difícil recuperar y has gastado fuerzas que luego echaras en falta.

El Puerto de Cofrentes no tiene una definición clara, es una carretera de montaña con vistas muy majas que va ascendiendo con algún trozo cabrón pero otros de descanso e incluso de bajada. y que llegado un momento se encajona en una cañón muy chulo y finalmente llega arriba después de bastantes kms desde la salida.
 
En el intercambio de posiciones que se va produciendo llega un momento que un tío me empieza a dar conversación, era El Hombre del Pueblo. Empieza a decirme que hay que tener cuidado, que no se me agoten los ahorros, que queda mucho, que él lo conoce bien y que le siga que me irá bien, era como el duende de los cuentos infantiles jajaja. Y le hice caso, y fue totalmente cierto, iba encantado de tener un guía que me marcara el ritmo que había que llevar en todo momento. Lo del hombre del pueblo es porque iba saludando a todo el que se encontraba, conocía a cantidad de ciclistas y a muchos paisanos. Y era gracioso, le decía a algunos, -a pasearse aquí no se viene jajaja. El zamarro éste que además tenía una voz de trueno me llevó en carroza de lujo hasta Tudons y luego, porque se me perdió allí que si no me vuelvo con él hasta meta. Si no me equivoco es Gerardo Paños por el dorsal 596 que se ve en una foto que nos echamos juntos. Olé por él.
 
- ¿Y el tiempo? Perfecto, ni frío ni mucho calor, un poco de viento a ratos y caloret al final del recorrido pero en general estupendo. Los ciclistas íbamos todos con el maillot oficial de la marcha, bastante chulo y que se adaptaba muy bien al cuerpo. Esta situación hacía más fácil identificar a la gente por sus bici, -el de la Giant, el de la Wilier roja, el de la Cannondale, etc,... que por otra cosa.

He cometido una imprudencia y es la de salir con un solo bidón, normalmente no soy de beber mucho y aquí había varios puntos de avituallamiento pero estoy preocupado porque no contaba que el primer stint iba a ser tan largo, llevamos mucha subida y he agotado toda el agua del bidón hmmmm.. Y queda Tudons. Menos mal que este puerto me encantó porque entre otras cosas estaba sombreado. He subido Tudons sobrao con mi gregario favorito, siguiendo la rueda del 'home del poble' muy muy bien, me tomé a rajatabla lo que me dijo en su momento, -tú sube conmigo que yo conozco esto. Dicho y hecho machote!
 


En el Alto de Tudons paro, bebo bastante y cargo el bidón de agua. Como alguna cosucha, me llevo unos frutos secos, un plátano que luego tiré porque estaba muy maduro y tras un breve descanso toca seguir. La bajada está con el asfalto rizado y es de dar pedales porque si no, la bici da sensación de que se para. Por todas estas cosas, es un descenso que cansa un poco. Aquí he cambiado el grupo de Gerardo por mi otro grupo del día, el del chaval de la Willier granate. Cómo bajaba, menudas tumbadas metía, siempre el primero, llevaba dos compañeros que eran capaces de seguirle la rueda pero yo... no, no podía ir con ellos, al menos en  bajadas porque no tengo tanto 'valor' como para meterme así en las curvas. No soy el único, otro chico por allí está como yo o peor porque se ha quedado antes. No pasa nada, en los llanos y en el repecheo conseguimos enlazar con ellos y con ellos vamos bien.
 

Lo que viene a continuación es una zona pestosa y picada a más no poder, de continuos repechos duros y muy duros en ocasiones llegando a la conclusión de que estamos en una marcha de puertos 'fáciles' y entrepuertos 'jodidos'. En el grupo sigue el destacado de la clase que es el chaval de la Willier roja, que se presenta voluntario para romper todos los vientos de la mañana, ¡chapeau por él!

A mitad de recorrido y después de pasar por varios pueblos en cierta manera parecidos: Benifallim, Benilloba, Gorga, Balones, Benimassot llegamos a Fageca donde nos encontramos con la marcha ¡parada! Uff, vamos a ver que pasa, que el mundo de las marchas cicloturistas es uno convulso en estos tiempos. Allí repuse líquidos con tranquilidad, me tome una nueva cápsula de sales para prevenir calambres y la verdad me vino bien esa pausa reparadora.
A continuación bajada muy rápida por zona arbolada y de curveo en principio en la que había muchísimo tráfico de ciclistas por la retención previa y había que ir un poco retenido por el ritmo de los que te precedian y luego ya por carretera más directa y por tanto más rápida en la que la velocidad de crucero se situaba por encima de los 40 km/h en todo momento. Ya estamos cerca de los 100 kms de recorrido y queda el famoso Coll de Rates y... llegar a 'casa'.
 
Una reflexión aquí pensando ahora en la cantidad de curvas que había en el recorrido, curvas de radio constante, muchas de ellas de 180º, con asfalto excelente que dan agarre y proporcionan mucha confianza. En ocasiones pensaba en la famosa frase 'yo enseñé a bajar a Pinot' jajaja porque es increíble la velocidad a la que bajan algunos y a los que, indudablemente, yo no puedo seguir. De todas formas, las lecciones que tomas aquí de MotoGp son de calidad y de provecho.

Pensaba en Coll de Rates como puerto corto pero duro pero no, no resultó ser muy duro. Yo iba muy enchufado, con empuje, empecé con cautela pero luego me fui calentando y dando gas, llegando arriba con sensaciones muy buenas. Las características del puerto me van, con porcentajes suaves que no me ahogan en el pedaleo. Resultó una gozada ver como iba contabilizando damnificados a mi paso, vamos que me hinché de adelantar a gente que es lo que mola jajaja
 
Hago parada en el avituallamiento que está allí y aparte del repostaje de líquidos que vengo haciendo en cada puesto se me van los ojos a los donuts mmmm y me enchufo dos. Buff, me sentaron como Diosss la verdad. Sólo quedaba la 'cuesta de la muerte' como decía un lugareño, un collado que hay que sobrepasar y que tiene una subida de un km apróx. y lo hago con fuerza y con ganas. ¡La fuerza del donut! Después queda un descenso ratonero y la última subida al pueblo de menos de un km que la hago a plato grande, -con dos cojones-, y llegada a meta como un obús y más contento que una pita.

La sensación que he tenido durante todo el recorrido ha sido la de disponer de un poco más de gas en todo momento y no ponerlo en juego por precaución pero probablemente eso ha sido a su vez lo que me ha permitido durante todo el tiempo disponer de ese nivel de potencia óptimo, sin llegar nunca a la zona roja. Puesto 124 de la general aunque los tiempos globales oficiales están adulterados por razón de la parada del grupo a mitad de recorrido pero lo que sí es real es que he adelantado a más de 600 ciclistas, no está mal.

 En la línea de meta al recibir la medalla de pronto el speaker empieza a reclamar a Cardona, -hostias, que soy yo, y levanto la mano en la distancia, -que me buscan, igual me ha tocado algo porque otra cosa no va a ser. Y no, luego era el aviso para Joan Cardona, el campeón olímpico de vela, un menorquín como yo. Aprovechando la ocasión abordo al chaval y me hago una foto con él y le explico que yo también soy menorquín y Cardona y tal y tal. Al poco Haimar Zubeldia que aparece y le asalto igualmente. Le cuento que tengo un hijo que se llama Aimar y que probablemente es el único de Murcia. Y echamos unas risas porque allí por el norte es más normal pero por aquí la verdad que no.

Estoy esperando por allí que llegue el resto de la expedición que hemos formado pero hace un calor de cojones y me voy al bar a tomarme un par de cervezas que me sientan igual no, mejor que los donuts del Coll de Rates, que ya es decir. Esto si que es un recoverý en condiciones.

Poco a poco van llegando: Javilón, Toño, Pardo, José Ángel y 'mi Pedro', que se ha marcado una buena marcha aunque ha sentido el hierro en el último puerto con los calambres que le atacaron. Lo que vale en definitiva es que todos hemos conseguido completar el recorrido, que para la gente de nuestras quintas y condiciones es el objetivo principal.
El año que viene como Aitana se ponga a tiro le disparo de nuevo jeje
 
 

sábado, 9 de abril de 2022

Amstel Gold Race 2022

 

Lo tenía reservado en el fondo del bolsillo y me lo zampé poco antes de llegar, ese gel con una pizca de cafeína para el momento final, para disponer de una chispa especial y disfrutar aún más del mítico Cauberg. Cuando pasas por Valkenburg el público se agolpa a los lados de la carretera animando y el tráfico de ciclistas que asciende la colina es intenso. Sientes que te encuentras en uno de esos escenarios únicos, de leyenda. Y allí estás tú, relamiendo el placer de ese momento, dando gracias a Dios por poder vivir eso, con un cosquilleo interno que te recorre la espalda. ¡Qué emoción! Y con esa fuerza especial que te da todo ese ambiente más la 'chispa' del gel exprimo las piernas sacando todo lo que les queda y superando la parte dura de la subida que cuenta con porcentajes por encima del 12% y sin bajar la intensidad llego a la recta de meta con una velocidad casi de pro. Qué gustazo ver, llegar y atravesar esa línea final que nos esperaba ya dos largos años. Una grande del mundo a nivel de monumento como es la Amstel que me llevaba a casa, la colección continua y esta última pieza es de lo mejor que podía echar a la capaza.

Dos años sí, desde que se complicó todo por culpa del COVID y se canceló la edición de 2020 y posteriormente la de 2021. Por fin, en este 2022 hemos podido venir y cumplir el sueño. La expedición no ha estado exenta de problemas porque se complicó el transporte de las bicis y porque la preparación ha sido ciertamente mala por problemas de espalda y después meteorológicos (No ha llovido tanto en Murcia en millones de años brrr) A mis compañeros de viaje iniciales, Rafa Rosagro y Edwin se unió también Pedro Arenas y los cuatro hemos formado un gran equipo. Ha sido un fin de semana largo estupendo de convivencia y de turismo conociendo un país muy muy interesante como es Holanda.

Hay que empezar todo por mostrar mi mayor agradecimiento hacía los que han sido nuestros anfitriones, Edwin y su mujer Elena. Han tenido en cuenta hasta el más mínimo detalle para que nuestra estancia fuera del máximo agrado y desde luego que lo han conseguido con creces, la deuda con ellos es muy alta porque nos hemos encontrado totalmente arropados y tratados con cariño tanto por Edwin en Limburgo como por los dos, Edwin y Elena, en Eindhoven. Millones de gracias a los dos.


 
 
 
 
 
 
 
 
 
 -¿Amstel o Kwaremont?
 

 
También quería reconocer a mis compañeros de aventuras, Rafa que ya lleva dos años apuntando la AGR y por fin ha conseguido su sueño y Pedro que 'lo fiché' hace menos y que ha disfrutado mucho también de la experiencia. Todos hemos cumplido el objetivo de completar los casi 250 kms de carreteras (por no decir carriles) de la AGR.
Hemos aprovechado muy bien el tiempo gracias a que Edwin nos ha servido como guía inmejorable de la zona y además de conocer Valkenburg y sus alrededores (preciosos sin duda) hemos visitado Maastricht y Eindhoven, dos grandes ciudades de este país tan interesante.
 

Ha sido un viaje hecho a trozos pues constaba de un desplazamiento en avión y dos en furgoneta con movimiento de bicicletas y equipaje. Finalmente llegamos a Valkenburg hospedandonos en un hotel que en términos generales ha estado bien sin más, con un buffet de desayuno bastante bueno, unas habitaciones normales y unas camas... horribles por blandas, un auténtico suplicio para mi maltrecha espalda. Pero bueno, sobreviví como pude. A mitad de camino entre Eindhoven y Valkenburg hicimos una parada para recoger la bici de Edwin, una Wilier soberbia de color granate brillante en una tienda como no he visto otra igual de grande, una pasada. Parecíamos niños en una juguetería.

El día antes de la marcha salimos un rato por los alrededores de Valkenburg, básicamente a probar las bicis, y experimentamos la sensación nunca antes conocida de rodar por carriles bici perfectos de pavimento y en los que se puede rodar con velocidad sin dudas en ningún momento de encontrar obstáculos por delante. Sí es verdad que los coches aquí pasan más cerca y que no se cumple lo del metro y medio pero cierto también que respetan tu zona bici con escrupulosidad y que la velocidad de marcha no es alta cuando te superan. Con lo cual si tú cumples sin salir de tu lugar ellos cumplen con la que les corresponde de no salir de la suya. Respeto mutuo.


Tras la vuelta de reconocimiento nos acercamos a recoger los dorsales al Centro Shimano Experience en el que, además de ver productos Shimano de todo tipo (incluidas las cañas de pescar), disfrutamos viendo las bicicletas de grandes ídolos como Van der Poel (Canyon) Alaphillipe (Specialized) o Van Aert (Cervelo). Nos invitan a una Amstel 0.0 y nos vamos a comer, un lunch, que es lo que se lleva aquí pero ojo, que pides un sándwich y te ponen un triplex con manual de instrucción para poder comérselo de lo grande que es. Por la tarde rumbo a Maastricht para hacer turismo y disfrutar de una gran ciudad histórica. Incluimos en la visita unas cervezas Kwaremont y finalmente una cena italiana que es lo que se estila normalmente antes de una jornada larga de ciclismo como la que nos espera.


Preparamos equipajes y bicicletas para la mañana siguiente y a la cama, no muy temprano la verdad, y a sufrir los males de la baba de colchón que tiene la jodida cama. A mitad de noche muchos ruidos de gente bebida armando jaleo con gritos y risotadas y dando portazos. Parece que sobre las 2:00 cesa ya el follón pero tras levantarme a hacer pis me pega un latigazo la espalda que me deja pasado.... mal se presenta la cosa. Me pongo una buena dosis de Radiosalil y a la cama con extrema precaución. Shhhhh

A las 5:30 suenan los despertadores, Pedro arranca, tiene prisa por desayunar y recoger las cosas. Yo estoy un poco más perezoso pero a las 6:00 estoy en el comedor desayunando y observamos que está cayendo un gran chaparrón, mamma mia! Hemos acertado en salir a las 7:00, al menos nos hemos librado de la primera ducha.
Tras recoger las cosas nos vamos hacia el punto de salida y tras hacernos la foto de rigor cruzamos el arco que registra nuestro paso. El suelo está bastante mojado pero el drenaje de carreteras y carriles bicis es excepcional no generando charcos ni mayores dificultades, si hay que extremar la precaución un poco pero el agarre del piso es bueno y da confianza. La salida la hacemos nosotros solos pero enseguida alcanzamos un grupo que nos lleva a un buen ritmo, los del 061 jeje (En realidad era 6d con un círculo que lo abarcaba pero se veía como 061) Por detrás se va incorporando gente haciendo que en poco tiempo el grupo vaya engordando hasta alcanzar una cifra alta.
Igual que si fuera un videojuego vamos como 'pasando pantallas', un recorrido por el carril bici que adelgaza, engorda, gira en un sentido, se vuelve de pronto hacía atrás, caminando junto a una carretera despejada, cruzando unas vías de ferrocarril, un trozo de pasto, subimos una colina, la bajamos, nos metemos en un bosque, giramos de nuevo hacía atrás,.... como críos, con atención eso sí porque somos bastantes y rodamos en ocasiones por sitios que se estrechan o que se retuercen y vamos rápidos pero jugando con el carril con las bicis, lo dicho, como niños.
 
Hace frío pero yo voy bien, con dos prendas por arriba, maillot largo y chaqueta Windstopper y cullote largo por abajo con cubrebotas por encima de los zapatos, en ocasiones pienso que voy abrigado de más pero en términos generales, en un 90% del tiempo vamos a decir, fui con la equipación adecuada porque la chaqueta me sirvió para repeler la lluvia en las veces que se presentó.

Voy con precaución con la espalda, me tiene que resistir todo el día y esta mañana he tenido un nuevo latigazo, cruzamos Rothen pasando las autovías por abajo y por arriba, siguiendo las indicaciones naranjas del recorrido de 240 kms, luego pasamos por Bunde y por Geulle, poblaciones pequeñas pero terminadas, igual que todo Limburgo, no hay falta de mantenimiento de fachadas, setos, alcantarillado, asfalto, carril bici, recogida de aguas, mobiliario urbano,... nada, todo rematado, listo para entregar. Una maravilla de país, al menos en estas cosas. Por supuesto, no hay papeles, ni botes, ni ningún tipo de basura o suciedad que altere la estampa perfecta de calles y carreteras.
En todo el recorrido, pero en este trozo si cabe más aún, la desorientación es total pues los cambios de dirección son constantes y la atención tiene que estar puesta en la rueda del delante y en el de detrás y en las dificultades propias del carril. Afortunadamente no tienes que preocuparte ni de baches ni de charcos porque sencillamente no los hay, es una cosa que no acabas de creértelo pero es así, no hay. Únicamente cuando se muestra un poco el Sol es cuando te puedes orientar y 'resituarte' en el mapa.

Llegamos los cuatro magníficos al avituallamiento del km.40 y nos lo saltamos, bueno, vale, yo en este tipo de marchas me gusta pararme en todos los puntos pero no es imprescindible ni mucho menos porque llevamos comida de sobra y líquido también puesto que con el frío apenas hemos dado algún pequeño sorbo. Ahora el sentido de la marcha ha tomado rumbo Sur y vamos subiendo colinas suaves con grandes prados verdes en los que se puede ver a los ciclistas en la línea del horizonte en unas bellísimas estampas. Aquí es donde vino el de Microsoft a hacer la foto del salvapantallas de Windows jeje. El viento pega con fuerza del Oeste y hay que repasar las clases de viento para poder gastar las menos fuerzas posibles protegiéndose con algún 'grote man' que tape bastante. Los abanicos aparecen aunque en pequeña medida porque la estrechez de los carriles bici dan para poco arco.




 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
Hemos ido los cuatro juntos lo que llevamos de camino aunque nuestro compañero Pedro iba quejándose un rato del fuerte ritmo que imprimían tanto Edwin como Rafa y que le hacía dudar de poder conseguir su empresa de manera que a la altura del segundo avituallamiento se marchan por delante los dos y nosotros nos quedamos a un ritmo menor y paramos en el punto de avituallamiento a disfrutar del menú disponible: galletas y bizcochos diversos, bananas, golosinas y bebidas isotónicas, lo más rico un bizcocho holandes que había con envoltorio morado, riquísimo. Mi dieta del día se basó en estos bizcochos y en bananas básicamente, alguna barrita mía propia del Decathlon, ah si y el gel de cafeína para el Cauberg.
Tras el descanso y zamparme dos bananas salimos a carretera (es un decir) de nuevo y entro con una fuerza bárbara que me hace poner ritmo alto y junto a Ralph 'Bauer' vamos pasando relevos fuertes con intención de cazar a un gran grupo que se ve a lo lejos, pero pasan dos cosas, la primera y más importante que está lejos el grupo y el segundo que Pedro se resiente de nuevo y tenemos que cambiar de registro y dejar que se marche RompeRalph, no merece la pena quemar las naves tan pronto. Luego lo agradeceremos.


En el 90 nuevo avituallamiento, esta vez en versión ciclocross pues hay un barruzal allí importante que para llegar a la 'barra' te pones hasta arriba de 'barro'. Con estas paradas vamos recuperando fuerzas y alimentándonos, pienso que va la cosa bien, estamos planteando el día de forma inteligente. Hemos pasado por Klimmen, el pueblo donde nació Arend VandenBroucke, un bonito sitio.

De nuevo estamos en el epicentro de la marcha, Valkenburg e iniciamos la segunda pasada por el Geulhemmerweg (para acordarse del nombre), una subida de desnivel constante que te aprieta según lo que quieras, al gusto propio. Y cuando llego arriba me doy cuenta que hay un cruce en el que tenemos que ir por la izquierda en esta ocasión mientras que en la primera pasada fue por la derecha. Me paro para esperar a Pedro que se ha rezagado un poco pero... no viene, qué raro pienso, a ver si se ha ido por el sitio equivocado, tarda mucho y entonces lo llamo por teléfono, no estamos para regalar kms así al tuntun... Y de pronto lo veo que llega de abajo, -me ha arreao un calambre! dice uff, pues estamos apañados, queda un mundo por delante. -No sé si abandonar ahora que estamos cerca de Valkenburg. -Ummm, aguanta un poco y vemos como evolucionan esas patas de campeón, siempre estás a tiempo de darte la vuelta, Valkenburg está a un paso. En eso quedamos y seguimos camino, con dudas claro está pero yo animándole a seguir y a terminar que para eso hemos venido.

Bajando la intensidad disfrutamos más, hemos tenido un par de chubascos débiles y tocan otro par un poco más 'fuertecicos', esto hace que Pedro se tenga que poner y quitar el 'preservatorio' (bromas nuestras) un par de veces, yo voy a modelito fijo, no me quito ni me pongo nada, la chaqueta de windstopper está haciendo su función a las mil maravillas abrigando y repeliendo bastante bien el agua que nos cae,.... ¿agua? Espera que estos son copos de nieve, qué pasada jajajaja! Es mejor incluso porque moja menos y le da una épica ya a esto que no veas. Para completar el cuadro de pronto sale un viento que nos azota con violencia durante un rato en plan galerna teniendo que tener mucha precaución entre las casas porque se llevaba la bici de lado. Por fortuna, son arrebatos puntuales de la naturaleza y después nos brindaba una pequeña ración de sol entre nubes que se agradecía. Tiempo cambiante, Clásicas de Primavera, así es como debe ser.
Transitamos por el sur de Holanda y cada vez hay más tráfico de ciclistas, unos vienen a contramano, otros por la izquierda, otros por la derecha, hay momentos en los que hay un 'follaero' de bicis que te pasas, nos estamos juntando los participantes de distintas distancias y el tráfico es cada vez más intenso. En los cruces de carreteras siempre hay voluntarios de la organización que nos dan paso y preferencia, es una maravilla, creo que hemos tenido dos o tres semáforos a lo sumo en todo el recorrido.

¿Y Pedro? ¿Cómo va? Pues ahí lo tenemos, hecho un campeón, a cada km que pasa está mejor y más animado, se le ha pasado la electricidad por completo y dentro de poco está listo para dar 'mordiscos' y todo aunque andamos con precaución porque lo que queremos es llegar a meta y disfrutar de ese momento. Ahora la concentración de cotas va creciendo aunque como no son muy largas, entre una y otra recuperas muscularmente, no es como si te cascas un puerto largo,... aquí sencillamente no los hay.


De vez en cuando veo a algún holandes que me recuerda a Rafa Rosagro, cómo le ha gustado esto, se ha aclimatado a la perfección, es su terreno, es feliz, se ha ido con Edwin, el holandes auténtico a aprender de él y en meta cuando lo vimos tenía una sonrisa de oreja a oreja.

Llega el Kruisberg! durete ya, si tiene pancarta la subida es que se pega, moraleja. Ya nos vamos acercando al coco de la Amstel y las piernas no dan señales malas aunque no voy forzando, voy a ritmo bailón y en vistas de lo pasado parece que el Keutenberg no vaya a ser muy duro, pero, tachán!!! si lo es... De pronto, tras una curva a izquierdas aparece ante ti un muro duro duro duro, con un montón de gente animando, yasss, hay que atacar con decisión porque si no te descabalga, hay unos zamarros que cantan la canción de Highway to Hell de AC/DC jajaja qué bueno. 

 
Tras una primera parte muy dura luego suaviza pero sólo un poco y tienes que sortear a los que van caminando que son muchos, cuidao cuidao, que no se me pare nadie delante y zas zas zas, dando zapatazos lentamente y aguantando aguantando, se va quedando atrás el infierno. La estrecha pista parte en dos el prado que hay antes de llegar a la población, estacas a un lado y a otro determinan un paraje melancólico teniendo en cuenta el cielo gris que tenemos en este momento. Tras el paso por el pueblo sigue la ascensión para llegar al techo de Limburgo con la misma estampa de estacas a un lado y a otro. Arriba un gran árbol caduco y sin hojas te espera en el horizonte junto a una granja muy grande y girando a la derecha tomamos dirección a Valkenburg de nuevo.




Ya no queda más que el Cauberg, es emocionante el pensarlo. -¿Dónde está ese gel?  Hay una larga bajada en la que nos agolpamos muchos ciclistas formando pelotón, hay cierto peligro en frenadas que se van sucediendo, hay que tener mucha precaución, nunca es momento de percances pero ahora menos. Mil ojos. Y Pedro conmigo, estoy supercontento de que así sea, estamos consiguiendo llevar las bicis hasta la meta, más de 240 kms. Increíble pero todavía hay que rematar la última montaña.

El paso por Valkenburg es una fiesta, parece que fuéramos pros, somos muchos ciclistas, 16.000 según la organización,... Caubeeerg, allá voy, me acuerdo de Valverde, se le da bien esta subida, la rampa se va empinando y durante un rato es duro el avance. Un holandés me pide paso por la izquierda y me aparto, me gusta su estilo y me propongo seguirle, a ver si le aguanto. Aprieta, aprieta y yo también, los dientes y las piernas. Me va bien porque va diciendo cosas (aparta, cuidado, izquierda,...) que entienden los que nos van 'estorbando' por delante. Y así, a tope sin soltar la manija en ningún momento llegamos a la recta de meta que ya no está en cuesta. Al fondo está la pancarta luminosa de la meta, vamos a tope, 40/50 km/h, es un éxtasis, un placer máximo el que siento al llegar. Me freno un poco para sacar alguna foto de la meta. He conseguido otro gran desafío internacional, estoy más contento que una pita!

Tras cruzar la meta me encuentro con mi gregario en el Cauberg, el holandes anónimo vociferante, y nos felicitamos mutuamente, vaya una locomotora está hecho. Espero a Pedro y le saco algunas fotos cruzando la meta. Cuando llega hasta donde estoy nos damos un abrazo. ¡Objetivo cumplido! La Amstel Gold Race ya la tenemos en la capaza.

Tras unos momentos de intensa alegría y emoción con Pedro -qué tío, cómo ha aguantado 150 kms más después de los calambres- vamos buscando a nuestros líderes por la zona de prensa, Rafa y Edwin. Y allí están, ateridos de frío pero con sonrisas amplias, sobre todo la de Rafa, que además de eso tiene los ojos encendidos de felicidad, ha hecho de la Amstel su primera marcha cicloturista jajaja, qué tio! cómo empieza a escribir su palmarés.
Nos felicitamos y nos hacemos la foto de recuerdo. Un bonito e inolvidable recuerdo sin duda.
 
Lo que queda de crónica está reservado para Edwin y Elena que nos acogieron en su hermosa casa y nos ofrecieron una cena digna de emperadores. Qué cosas tan ricas nos preparó Elena. Al día siguiente otro desayuno de reyes para el cuerpo y visita a Eindhoven en la que recorrimos sus bonitas calles hasta que se hizo la hora de irnos al aeropuerto acompañados de Edwin. Un viaje en definitiva extraordinario del que nunca podremos agradecer lo suficiente a estas grandes personas que son Edwin y Elena. Un beso para Rebeca, la niña preciosa que tienen.

Ya tengo pensada la siguiente....😉
 
 
 

domingo, 26 de septiembre de 2021

La 4 Cimas

 


Desde la QH 2019 no participaba en ninguna marcha cicloturista, con lo que me gustan a mí. Todos hemos perdido cosas por el Asunto COVID, los cicloturistas estos encuentros con amigos, puertos y carreteras. El caso es que antes del verano Antonio CS lanzó el trapo con la 4 Cimas.
-No hay coj.... a hacer esa marcha -Que no, joer que no  A las pocas horas apuntados estábamos, Javi el primero, yo el segundo y luego fueron incorporándose Ángel, José de San José y de últimas Juanma y José Buitrago. Antonio el promotor al final no fue de la expedición. Bueno, bueno, el caso es que enseguida cerramos el alojamiento, inscripciones y ¡a entrenar! La proyección ya estaba hecha.



Después de las vacaciones, y con una base física bastante aceptable pero sin estar entrenado específicamente, arranco la preparación de verdad sobre el 10 de Agosto, el objeto acumular desnivel y acostumbrar al cuerpo a subir de forma insistente periodos lo más largo posibles sin llegar a destrozarte antes, claro está, progresivamente. Cuando podíamos excursión a Sierra Espuña y alcanzar el Morrón desde Alhama, cuando no, conformarnos con Crestas acumuladas muchas veces en horario nocturno por razon de nuestras obligaciones laborales. Lo de subir es algo que da pereza pero llega un momento que le coges el gusto y todo oye.
Otra cosa que ha ocurrido en este tiempo de prepraración ha sido el encuentro con Pedro A., preparador minucioso de marchas exigentes que me dijo algo interesante, - estás alto de peso para poder hacer etapas de tanta montaña.... Channnn. Son cosas que se saben pero basta que te lo diga la persona indicada para concienciarte de verdad. Le hice caso y me recorté el pienso cuidando la alimentación durante algunas semanas, la dieta hizo su efecto y al menos 3 kilos sí bajé. Eso juntándolo con la preparación de esas semanas me permitió encontrarme mucho mejor en las subidas hasta el punto de aguantar en ocasiones a compañeros que son superiores a mí. ¡Esto funciona! Y anima, cabría decir.
Pues horas antes de la marcha tenía muuuchas dudas ¿por qué? Había bajado la última semana el kilometraje radicalmente para dar descanso al cuerpo, el Miércoles fui al fisioterapeuta a 'arreglarme' las piernas y Jueves que sí salí en bici, estaba hecho un trapico viejo, pero el Viernes que no salí, peor,.. y el Sábado que volví a salir, mal, mal, mal... Vaya tela, a ver si el masaje y el descanso me han sentado mal, que yo no estoy acostumbrado a estas cosas. ¡Estaba agusanao!
Lo que es el viaje bien, sin novedad, la pensión más cutre no se puede ni imaginar pero al menos los colchones tenían consistencia y no eran babosos. Y la noche la pasamos aceptablemente bien. La cena en la misma pensión bien, sin más, pero cara para lo que pusieron. El desayuno café con leche y tostada de tomate con jamón serrano. El jamón nunca falla.



Cola para sacar el dorsal poco antes de la salida porque el sábado no trabajan en esta organización, ciertos nervios para colocar el dorsal que lleva el chip porque no están diseñados para los que, como yo, tenemos el soporte del Garmin por debajo. Y se me rompió, y tuve que hacer agujeros nuevos, y se volvió a romper, etc,... Nervios en definitiva.
Salimos a las 9:00. No hay mucha gente,... malo, aquí son pata negra el 90% de la manada, a ver con quién nos quedamos en la cola. Perico con el dorsal 1, al final no lo veo ni antes ni durante ni después, me hacía ilusión pero bueno, otra vez será.

Salimos y nos desplazamos unos kms hasta el Km 0 después de un tramo neutralizado. Ya! Salimos en carretera con clara tendencia hacía arriba, nos esperan 25 kms de subida, ahí es nada, al menos ahora vamos en compañía pues en esta marcha circulas solo en muchas ocasiones.
Me junto con Alfredo y José Miguel y veo que llevan un ritmo majo, Alfredo sobre todo se le ve un pedaleo muy sesudo, sin pegar el más mínimo arreón, todo movimientos suaves, sin quemar vatios tontamente, y a mí me gusta, y lo trato de seguir, hasta donde se pueda, sin manías. Ya soy mayorcito para saber cuando tengo que cortar amarras con gallos peligrosos. El caso es que subí muy bien, se hace largo lógicamente porque se van cerca de dos horas, pero al final suaviza un poco el terreno y llego bastante bien al Observatorio astronómico de Calar Alto. Las piernas están bien, menos mal porque lo que era un día antes...
Llevo líquido, llevo comida y hay mucha gente agolpada en el puesto de avituallamiento, -Vámonos!  Y sigo carretera abajo por unos bellos parajes de alta montaña realzados por el excelente día que está haciendo y que permite que ni siquiera haya que ponerse el chaleco para hacer la bajada.

En este descenso me pasará lo mismo que en el resto, que voy más lento que muchos y no tengo la técnica y/o el arrojo de ellos por lo que indudablemente pierdo tiempo que se va acumulando. 



La bajada por Venta Luisa es larga también, casi llega de nuevo a Gérgal, y rápida, de curvas amplias y buena carretera. Esto por cierto es para comentar porque no se veían coches, ni muchos ni pocos, y las carreteras son por línea general magníficas. Parecido se puede decir de los pueblos que son grandes pero con muy poco movimiento de personas ni vehículos. España profunda en toda su esencia.
Cambio de carretera y entramos en una más estrecha pero bonita para hacer cicloturismo, vamos camino de Castro de Filabres. En la altimetría casi ni se le hace caso pero las piernas sí sienten el hierro, son rampas duras que tienen sus descansos y rebajan el desnivel medio pero en gasto contabilizan tanto como el resto de las subidas del día. 
 
He hecho amistad con gente de esa con la que se hace el balancín, -ahora paso yo, ahora pasas tú, ahora paso yo,... Dani, un malagueño que se le nota que está curtido en ultras y con el que entablo conversación. Es ameno charlar porque se te olvida un poco la dureza que se va marcando en tu físico, es el entretenimiento del espíritu para aguantar más. Y así llegamos al pueblo de Velefique por el No Puerto que hay en los kms previos.
 
Velefique es un puerto duro sobre todo porque te maltrata mucho en su inicio, además hace calor también, - cuidao, cuidao Aquí está el autobús escoba agazapado como la parca en una curva esperando cazar presas en poco tiempo, el conductor nos avisa de ello. - Cuidao también! 
En los primeros kms de ascensión las conversaciones se acaban y las distancias varían entre ciclistas, igual te vas tú que se te va el otro, que lo pillas, que se escapa, todo es incierto, hasta que de pronto zas! la electricidad ya está aquí - uauauauauau, alarma, alarma, peligro inminente!!! Empiezan las preguntas, faltará bebida, sales, comida,.. será deshidratación previa de la semana, será, será? - Qué será será, lo que sea será, será... Pues toca gestionar la electricidad, como en la F1, y poner el mapa motor en modo defensa, autodefensa podríamos decir.
Qué lata los calambres, pongo en marcha todas las cosas que sé, poner más desarrollo e ir atrancado, variar el pedaleo poniéndome de pie más, echarme agua fría en las piernas, pero ni esas cosas fueron suficientes para impedir que tuviera que tirarme de la bici en dos ocasiones en Velefique porque se me ponían las patas como Pinocho, de madera de roble. - Qué dolor Dios!
De todas maneras yo iba a lo mío, con seguridad total de terminar la prueba, a lo mejor de forma inconsciente, pero nunca nunca pensé en la retirada, nunca. Ya son varias ocasiones en las que he tratado con calambres y también sé que son caprichosos y que van y vienen permitiendo seguir en muchas ocasiones. A pesar de las dificultades con los calambres Velefique es un puerto bonito que me gustó y lo disfruté. Al llegar arriba, faltando un km, la gente que se asoma para ver el scalextric de la subida te anima y te insufla energias para darle la puntilla a este coloso penibético. La llegada al avituallamiento es caótica, al soltarme el pedal izquierdo se me clava la pierna entera desde la uña hasta la ingle haciendo una sola pieza pero es que al sacar la otra pierna, ésta no quiere ser menos y se me acalambra también la zona del gemelo.... - Ha llegado el tío calambres al Velefique oiga! Qué disparate, ahora si es verdad que necesito descansar un poco para poder continuar. Sandía, sandwichs, plátano, todo estaba muy rico y allí estuve un tiempo recuperando. Estaba muy bien pero había que seguir. 
Bajada potente de nuevo en la que intentaba recuperar patas pero incluso bajando los calambres seguían dando la lata. Y así hasta llegar a Bacares, - Ay Bacares, qué bonitas casas tiene porque lo que son las cuestas buff, son de película de terror.
Salimos de Guatemala y nos metemos en Guatepeor,... el Velefique era una milonga al lado del Collado(Ramal) Desde el mismo cruce ya se adivina que aquí, bromas las justas, empiezan los porcentajes duros y se mantienen en los 4000 metros que hay que hacer uno por uno hasta llegar al aliviadero vamos a decir. Aquí coincido con el Tiburón, Luis, que ya tiene el placer de haber estado aquí antes y me inicia en los faustos. Como le he visto con miedo y a su vez con conocimiento pensé que era buena idea seguirle, tiene las dos partes que me interesan en ese momento del amigo. Y pronto empezaron las rampas de asfalto y las eléctricas también, al unísono. Intentaba engañar a las piernas pedaleando de lado, me ponía de pie, -agua, más agua Ostrasss, que me tengo que parar, no, no, sigue que se pasa en cuatro o catorce pedaladas, sigue, sigue,... Y así con más pena que gloria, por supuesto, y avanzando muuuuy lentamente, acordándome de Christian cuando me lo contaba, fuimos consumiendo los metros del famoso Collado Ramal,.... uff, sus muertos pisaos!


Cuando llegas al cruce, el chaval de allí te indica - Ya lo tienes, el Observatorio a 12 kms sólo (-¿sólo?)
Al cabo de un km o así llega un terreno más favorable donde incluso hay zonas de llano, dan ganas de llorar de la emoción, llano, si eso ya no lo conocíamos. Aquí pongo el plato grande un rato, que hasta me da gusto por Dios, y me despego poco a poco del escualo. Voy consumiendo kms y echando un vistazo al desnivel acumulado, hago cuentas en forma de Crestas o Circuitos, me queda una, me quedan dos circuitos,... y pensaba que la llegada al Observatorio sería amable pero no, de eso nada, de pronto aparece la Recta de la Muerte tipo Torcal, donde veo a ciclistas retorciéndose como culebras para ascenderla y me da una pereza quepaqué, ufff, se lo digo al guardia forestal que había allí, - esto no anima a nadie, que lo sepas. - vamos, son 2,7 kms nada más (-y nada menos) Hago de tripas corazón, como todos claro, y engancho a un tío llegando, vamos remuertos.

Para resucitar no hay nada mejor que una tortilla de patatas en su punto jooooooerr, qué rica estaba, unos cuantos pedazos a la caldera y regando con rajas de sandía excelente. Y con la satisfacción y la tranquilidad de que sólo queda bajar (risitas)
Tras la reparadora pausa pabajo, me pillan dos, el muerto de antes y otro y no los puedo seguir, en las curvas se me van, luego me levantaron puestos en meta porque eran viejunos de 50. Qué se le va a hacer! Y al cabo de otros pocos kms otro par de zamarros que me adelantan y se van. El caso es que estábamos muy muy desperdigaos, los supervivientes llegábamos como podíamos.
Bajada, bajada, bajada,... también cansa eh? Las curvas son buenas, creo que está cortado el tráfico pero porsiaca, ¿y sí? yo por mi 'laico' y con precaución. -¿Te vas a caer ahora bajando después de lo que llevo hecho? Quita, quita, yo ya he hecho mi papel, ahora lo que pierda bajando no importa.
Sorprendentemente engancho a uno, a Morales, y le dejo atrás. -Qué raro! Sigo bajando hasta llegar al llano, ¡por fin! y pega un aire sureño que me da frontolateral incomodando la marcha. Cuando llego a la autovía me alcanza Morales y me dice que le siga -No, sigue tú que yo no tengo fuerzas -Que si, que te enganches Y el chaval se portó de maravilla y me llevó en carroza a meta. -Chapeau compañero! Gracias


 
En meta bajo por poco de 7:30 oficial, cojonudo. Yo contaba con más pero quitaron el tiempo del tramo neutralizado de la mañana. Perfecto!
Así que estamos en meta, durante todo el día he estado acordándome de mi padre, que tanto me enseñó y al que tanto echo de menos. He vuelto a notar su energía en mí y por eso es que he estado todo el día enchufao. -Es mi padre que me cuida.
 
Mis compañeros de viaje bien pero con salvedades. José de San José campeón de Master 50,... en 4 Cimas, con el nivelazo que hay. Matrícula de Honor. Es el mejor!; 

Javi y Juanma en su línea de total fiabilidad, pura raza y mucha clase para afrontar juntos todo el recorrido 'sobraos', impecable la actuación de los dos; José Buitrago con importantes problemas estomacales y pensando en el abandono se revuelve en su 'tumba' y decide continuar a pesar de estar en ayuno y con vómitos constantes, mucho respeto al Buitre, mucho. Y Arusa es víctima de la electricidad de alto voltaje que le ataca sin perdón en las rampas del Collado Ramal, la subida de Lucifer. Es imposible por los calambres para él montarse en la bici y no tiene más remedio que subirse en el bus escoba. Ha hecho 3 Cimas y le quedaba muy poco para la cuarta, pero no es posible. Bravo por la lucha.

Finalizando la crónica decir que hemos pasado unas semanas muy divertidas entrenando juntos el grupito y pasándolo estupendamente. El resultado obtenido en la marcha en mi caso ha sido un broche perfecto para este periodo de La 4 Cimas, una marcha impresionante a la altura de las mejores de España. Me ha gustado mucho.
 
¡Soy finisher en 4 Cimas! 

 
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